KAELAN
Había pasado un mes desde que la guerra con Aris sucedió. El aire del Bosque Plateado olía a paz.
El mismo bosque que alguna vez fue un lugar de dolor para mi Luna, ahora vibraba con risas, música y vida.
Las antorchas marcaban un camino de luz dorada hacia la gran explanada, donde la manada entera se había reunido.
Al centro, Rhydan y Mila bailaban bajo la luna llena, rodeados de su familia, sus lobos y sus hermanos.
El viento movía el vestido blanco de Mila, sencillo pero radiante, tej