Clara dormía profundamente, con sus rizos desordenados sobre la almohada y un unicornio de peluche apretado contra el pecho. El ritmo de los monitores era tranquilo, constante. La sala VIP del hospital estaba en penumbra, iluminada solo por la suave luz que entraba desde el pasillo.
Valeria estaba sentada en una butaca junto a la cama, revisando el historial clínico en su tablet. No había necesidad médica urgente para que estuviera allí… y sin embargo, no se movía. No podía. No quería.
Thiago e