El sol del verano parecía bendecirlo todo. En aquella escapada al lago, el aire olía a hierba recién cortada, a parrillada improvisada y a libertad. Clara correteaba con otros niños mientras los amigos de la familia se reían con una guitarra mal afinada y una botella de vino que pasaba de mano en mano.
Valeria, con un vestido ligero y el cabello suelto, intentaba darle puré a Mateo sin mancharse. El pequeño, en cambio, parecía decidido a decorar a su madre con cada cucharada.
—Es idéntico a ti