Escondido detrás de un muro, Daniel observaba a Mari y a David, mientras sentía como todo por dentro de él, hervía de ira.
Ellos hablaban tan cercanamente, cenando a solas, en un ambiente que se veía hasta romántico, Mari le tomaba la mano, el rostro de David se acercaba al de su esposa y Daniel sentía que ya estaba a punto de estallar por los celos.
Por un instante, Daniel sintió la ferviente necesidad de intervenir entre ellos, enfrentarlos, gritarles y golpear a su hermano hasta dejarlo in