— Vamos, David, tú puedes… — Gruñó David intentando nuevamente abrir el correo, para fallar de nuevo. — ¡Vamos! — Soltó frustrado. — Es tu hermano gemelo, alguna vez lo conociste bien… Piensa…
Y entonces una fugaz idea pasó por su mente, era algo tonta, pero valía la pena intentar; antes, cuando eran jóvenes, ellos creaban códigos con las letras iniciales.
David lo intentó con las iniciales de Daniel, nada; con las de sus hijos, nada; finalmente lo intento con la de Mari y mágicamente el corr