Lyra
Me desperté sola el vacío en el otro lado de la cama era un recordatorio físico de que Kael había cumplido con su deber.
La cama, mi cama, olía a mí, a sudor de entrenamiento y a la posesión desesperada de anteanoche.
El dolor en mi cuello era agudo, no físico, sino del vínculo, ma marca de Kael en mi cuello, esa posesión a medias, había reaccionado a su unión con Lia.
El vínculo, aunque yo lo negara, estaba ahí, y me avisaba con una punzada sorda que Kael había tomado a otra mujer.
A