Kael
Nunca he sido un hombre que le tema a la oscuridad. He nacido de ella, me he alimentado de sus silencios y la he usado como mi arma más letal. Pero cuando vi a Lyra mi vida, mi luz, mi Alpha desplomarse en mis brazos con la sangre brotando de sus ojos y nariz como un manantial de sacrificio, sentí un miedo que ninguna sombra pudo ocultar.
Corrí por los pasillos de la ciudadela ignorando el peso de mis propios pulmones ardiendo. Mis garras estaban enterradas en su costado, no por agresión,