Enzo.
Los días pasaban, y la joven se recuperaba satisfactoriamente, aunque aún seguía inconsciente.
Sabía que sobreviviría.
Había demostrado de qué estaba hecha cuando escapó de las garras de la muerte.
Pero la espera se estaba volviendo insoportable.
Dorian no me había permitido presenciar las curaciones. No quería mostrarme el resultado todavía, y la ansiedad me estaba consumiendo.
¿Sería posible volver a ver ese rostro angelical que tantas veces me hizo suspirar?
Porque, a pesar de que todo