Los días en el castillo habían comenzado a retomar su curso habitual. La pérdida de Zarek, aunque dolorosa, había cerrado un ciclo oscuro que llevaba demasiado tiempo arrastrándose. Greta volvía poco a poco a su rutina, Leo entrenaba a los guerreros con más dedicación que antes, y Enzo… Enzo parecía más sereno, más entregado a ella. Había entre ellos una conexión más fuerte, más sólida. Las risas eran más frecuentes, las miradas más largas, los silencios más cómodos.
Madeleine lo amaba. Cada dí