Los recuerdos comenzaron a invadir a Madeleine como un torrente imparable. Cada instante compartido con Enzo, cada caricia, cada promesa, volvía a su mente con fuerza, abriéndose paso como dagas en su pecho. Recordaba cómo la protegía, cómo la miraba como si fuera su universo… pero entonces, el golpe de la verdad, de sus mentiras, lo arrasaba todo. La traición se imponía sobre el amor.
Respiró hondo. Ya no había marcha atrás.
—¿Cómo pretendes ayudarme a escapar? —preguntó con voz baja, pero dec