Desperté con la tenue luz del amanecer filtrándose por la ventana. Por un instante, me quedé en silencio, escuchando el canto de los pájaros que saludaban el nuevo día. Mi pecho latía con fuerza. Hoy era el día. Hoy me casaba con Enzo.
Mi corazón se llenó de una emoción que apenas podía contenerse. Pero también había nervios, dudas que bailaban en mi mente como sombras persistentes. Me senté en la cama, sintiendo el fresco de la mañana acariciar mis piernas. Respiré hondo.
Alguien golpeó suavem