Esta mañana me levanté muy temprano, con la firme intención de pasar todo el día con Madeleine. Era el día previo a nuestra partida, y aunque intentaba mantenerme sereno, la tensión se sentía en el aire. La situación con mi primo no podía postergarse más. Teníamos que comenzar la cacería, capturarlo y acabar de una vez con la amenaza que representaba para todos.
Me removí entre las sábanas, buscando el calor de mi esposa, pero me llevé una gran sorpresa al ver que no estaba.
¿Adónde habrá ido t