El día previo a la boda se disolvió en una bruma de formalidades asfixiantes. La mansión Davenport, engalanada con seda blanca y arreglos florales que olían a gardenias y dinero antiguo, se sentía menos como un hogar y más como un escenario operístico preparado para el acto final.
La Cena de Ensayo se celebró en el comedor principal. No fue un evento íntimo. Thomas había convocado a sus socios más cercanos, a los "capos" de la industria y a los políticos que tenía en el bolsillo. Quería testigo