La Ópera Real era un mausoleo de terciopelo rojo y oro, un lugar donde la alta sociedad de la ciudad acudía no tanto para ver, sino para ser vista. Esa noche, el palco privado de los Davenport era el centro de gravedad de todas las miradas.
Chloe estaba sentada en primera fila, con la espalda recta y las manos enguantadas descansando sobre la barandilla de terciopelo. Llevaba un vestido de noche color azul medianoche que dejaba sus hombros al descubierto, y el famoso collar de zafiros, el objet