Cuando Javier regresó aquella tarde, pensó que Alicia estaba mal, sin embargo, la encontró bien.
—Alicia, ¡no vuelvas a mentirme usando el embarazo! Eso es cruel.
Ella bajó la mirada.
—Te necesito a mi lado, Javier.
Javier lanzó un suspiro.
No dijo nada. Ella intentó abrazarlo, pero èl se desprendió de ella.
—Javier, ¿Cuándo vas a divorciarte?
—Hasta que Paula vuelva, solo entonces, firmaré el divorcio.
Alicia le miró con sorpresa y frustración.
—¡Javier, no hagas esto! Ella no te ama, además, ¡