Cuando Javier fue a dormir, encontró a los bebés ya descansando en sus cunas, sus pequeños cuerpos idénticos envueltos en suaves mantas.
Miró a sus gemelas, que respiraban con la tranquilidad de la inocencia, y luego se detuvo un momento ante el pequeño bebé, que parecía tan vulnerable y perfecto.
Una oleada de amor y ternura lo invadió, y decidió dejarlos dormir, sintiéndose agradecido por la bendición que representaban en su vida.
Después de contemplar a sus hijos, Javier se dirigió a la habit