Un poco más...
—¡Quédate!... por favor.
El tono de su voz conmovió de inmediato a Sebastián.
Durante unos segundos permaneció inmóvil bajo la lluvia. Lentamente regresó hacia ella. Sabía que terminaría pidiéndole que regresara.
Anastasia estaba empapada intentando protegerse del aguacero debajo del enorme roble. Se aferraba a los apoyabrazos de la silla de ruedas mientras la lluvia resbalaba por su rostro. Se veía completamente indefensa aunque intentara parecer lo contrario.
Aquello le provocó una se