Apenas Sebastián subió al viejo coche, sacó el móvil de su bolsillo.
—¿Qué sucede Natalie?
—Señor, sé que me dijo que necesitaba una semana para lo de su plan, pero tiene que recordar que mañana es la reunión con la junta directiva.
—Posponla. No podré asistir.
—Pero, señor…
—Necesito resolver todo esta semana —La interrumpió—. O dile a Jacobo que se haga cargo.
—¿Su hermano? —preguntó incrédula.
—Sí, Natalie. Él también es parte de la junta directiva. Entonces puede hacerlo. Además