Eliana no esperaba ser llamada tan pronto al salón principal del castillo, pero al caer la noche un guardia tocó a su puerta con tono seco.
—El consejo la reclama. Ahora.
El corazón le dio un vuelco. Había temido este momento: la prueba de su poder, la exigencia de mostrar lo que hasta ahora solo había practicado en secreto con Lucien.
Al llegar al salón, las antorchas lanzaban destellos azulados sobre los rostros inmóviles de los consejeros. Lyra ocupaba el trono central, con la elegancia de u