He sanado a tantos, uno tras otro, que mi cuerpo se siente como una vela a punto de consumirse. Cada curación me ha drenado, y ahora no me queda casi nada. Nunca antes había llegado a este punto, jamás me había exigido tanto. Esta debilidad es una sensación que no conozco, un peso que nunca había sentido.
Pero no importa.
La manada está a salvo. Todos los heridos, cada uno de ellos, se levantaron. Verlos de pie, vivos, me da una fuerza que no es la mía. Estoy vacía, sí, pero estoy en paz. Di to