Después de recuperar fuerzas, desayudar y salir del estupor por las flores, decidí que era momento de ver a mi padre. Kael, mi hermano, se ofreció a acompañarme. El camino fue silencioso, hasta que él rompió el hielo.
—Papá está muy enojado —dijo, sin rodeos—. Salió de la manada como un rayo. Estaba furioso con Thane... y muy decepcionado contigo.
Mis manos se crispaban. Yo ya lo sabía, pero escucharlo de Kael era diferente.
—Dijo que no te reconoció. Que no entiende por qué elegiste quedarte a