El silencio en el despacho de Eric tras el cierre de la transmisión era tan denso que se podía cortar con un cuchillo. Eric miraba la pantalla negra como si esperara que el rostro de Sofía reapareciera para decirle que todo era una broma pesada. Sin embargo, lo único que veía era su propio reflejo: el de un hombre que estaba perdiendo el control.
—Esa mujer... —susurró Eric, con los puños tan apretados que los nudillos se le pusieron blancos—. Ella no pudo haber hecho esto sola. Elliot la ha es