MARIE MORETTI
Llevaba la bandeja con ambas manos, con mucho cuidado para no quemarme. Las galletas aún estaban tibias y el aroma a chocolate se había impregnado en toda la cocina. Agus había ayudado a decorarlas mientras Addy nos contaba cómo, cuando era pequeña, mamá y la tía Kate solían hacer lo mismo: preparar galletas y compartirlas con todos en casa incluso los hombre de tío Bastien. No solo era un gesto amable, sino una forma de demostrar cariño, de agradecer… y yo quería hacer lo mismo.