No te acerques a ella.
NOAH ALBERTI
Estaba concentrado revisando los informes del sistema de seguridad cuando escuché la puerta abrirse de golpe. Alguien entró corriendo.
No necesité girarme para saber quién era.
—¡Silvano! —la voz de Anny sonó como una campana alegre, como si no hubiera guerra ni sombras en este mundo.
Me asomé al pasillo justo a tiempo para verla lanzarse en brazos de Silvano, quien la recibió como si acabara de recuperar el aliento después de días sin respirar.
Se abrazaron con una fuerza que dolí