Después de mi encuentro con Lucien y Addy y ser descubierto no precisamente por matar a alguien, subí a mi habitación, me puse pijama y bajé nuevamente, Kitty no estaba así que fui por un café, necesitaba una dosis de realidad que me devolviera la dignidad que perdí cuando Addy se burló de haberme encontrado en mi incursión pasional. Al entrar mi hermosa mujer estaba ahí, con su bata de seda, revolviendo la leche como si no acabáramos de tener una noche digna de categoría restringida.
Me apoyé