ADELINE DE FILIPPI
No iba a quedarme esperando. No esta vez.
Después de la conversación con mi padre y todo lo que escuché, estaba segura de algo: yo estaba en peligro, y Lucien estaba trabajando junto a él para protegerme.
Ambos creían que me cuidaban al dejarme en la ignorancia. Pero yo no nací para quedarme sentada en una jaula de oro mientras allá afuera alguien mueve los hilos de mi vida. Odiaba que pensaran que era una mujer débil, porque no lo era. No me gustaba estar en la oscuridad, as