LUCIEN MORETTI
Pasaron dos días desde que volví. No podía comer, no podía dormir, no podía detenerme. No esta vez. Estaba en una carrera contra el tiempo. No sabía cuándo este maldito haría su movimiento… y podría dañar a Addy. Mi Addy.
Tenía tres pantallas encendidas, una taza de café olvidada y más de quince carpetas abiertas con datos cruzados. Rastros bancarios. Transacciones en criptomonedas. Contratos fantasmas. Nombres falsos.
Pero todos tenían algo en común:
A.F. Holdings.
La misma empr