ANNELISSE DE FILIPPI
Silvano me dejó en la entrada de la universidad con un beso en la frente y su típica advertencia susurrada en el oído:
—Si pasa algo raro… llama a Damián, estará aquí afuera, yo llegaré a ti rápido. Voy a encontrarte. Siempre.
Rodé los ojos, fingiendo fastidio, pero por dentro… me derretí. Él era así. Intenso. Sobreprotector. Mi mafia personal. Mi todo.
— No tortures tanto a Noah, pobrecito.
— No prometo nada amore mio.
Nos besamos un poco más hasta que llegó la hora de ent