Bastien De Filippi
Después de regresar con Addy, me metí a la ducha. Quería sacar toda esa suciedad que sentía. Había matado a miles, había torturado, disuelto cuerpos en ácido, hecho cosas que solo aparecen en pesadillas… pero nada me dolía tanto como ver a Lucien roto. Verlo con esa oscuridad de la cual no se puede salir. Y me dolía más aún que fuera por salvar a mi hija.
El agua caía por mi espalda mientras me afirmaba contra la pared, y entonces sentí sus manos suaves abrazarme por detrás.