LUCIEN MORETTI
—No puedo creer que estés disfrutando tanto esto —dijo Addy, a mi lado, mientras observaba a Silvano secándose las manos por cuarta vez con la servilleta de lino.
—¿Y tú no? —le respondí, sonriendo como si fuera Navidad—. Anny trae a su novio… a la mesa de tío Bastien. Esto es mejor que ver la final del mundial.
Addy me dio un codazo disimulado.
La cena estaba servida. Tío Bastien en la cabecera, con su copa de vino en mano y su mirada afilada. Tía Kate, a su lado, acariciándole