Habían pasado los días y Bastien quería sorprender a Kate y Ara, coordinó con Armando su banquetero de confianza, una recepción pequeña para celebrar que Ara y Kate estaban embarazadas.
La tarde caía bañando la terraza en tonos dorados. El aire olía a flores frescas, música suave flotaba en el ambiente y las risas de los amigos más cercanos llenaban cada rincón.
Kate, radiante con su pancita invisible, se movía de grupo en grupo, recibiendo abrazos, buenos deseos y pequeñas bromas que la hacían