Por un momento, Kate se separó del grupo para buscar su celular en una de las mesas.
Y ahí, como si fuera pura casualidad, John se acercó.
—¿Está todo a tu gusto, Kate? —preguntó en voz baja, como quien busca asegurarse de que el anfitrión esté feliz.
Ella alzó la vista, ligeramente sorprendida, pero sonrió educadamente.
—Todo perfecto, gracias. Armando hizo un trabajo increíble.
John asintió, admirativo.
—Se nota que tienes un círculo muy sólido —comentó, su voz cargada de una genuina admiraci