Más de 20 años atrás
La lluvia caía con fuerza aquella noche, golpeando los ventanales de la vieja mansión con dedos fríos y obstinados. Martina estaba sentada en la sala principal, junto a la chimenea que apenas lograba vencer el frío del invierno siciliano. El fuego crepitaba, pero no lograba calentarle el alma. Llevaba horas con la mirada perdida, las manos crispadas en el regazo, los ojos rojos de tanto llorar.
Había vuelto a discutir con Adriano. Otra vez.
Se había repetido el mismo argum