Apenas Gabriel abre la puerta de la oficina, Helena se lanza sobre él para darle una bofetada.
Gabriel no se movió ni un centímetro y simplemente vio el enojo y la ira en el rostro de Helena.
— Tu, maldito mal nacido eres la peor escoria de este mundo. — Escupe ella con rabia.
— ¿Ya terminaste?
— ¡No! ¿Qué es lo que le ves a esa niñata? ¿Acaso tiene más dinero que yo? ¿Acaso te lo hace mejor que yo? Porque si no esta embarazada no hay una razón sólida para que estes con ella sabiendo que yo