Contesto la llamada y escucho su voz desde el otro lado.
— Hola cariño ¿Cómo estás?
— Necesito que vengas a casa, acaba de venir Alguien que dice ser tu prometida.
— ¿Que? ¿De qué rayos hablas? Tu eres mi esposa y todo el mundo lo sabe.
— Solo ven a casa.
— Voy enseguida.
Gabriel se levantó de su asiento arreglando su traje. Su padre lo miró con el entrecejo fruncido.
— ¿A dónde crees que vas?
— Mi esposa me necesita, al parecer tengo una nueva prometida¿Tu sabes algo al respecto?
— !Cl