Mundo de ficçãoIniciar sessãoEstrelle mi puño contra la pared, observando cómo pequeños hilos de sangre escapaban entre mis dedos y aun así no sentí la necesidad de abrir el puño, porque en ese momento el dolor físico me parecía tan absurdamente insignificante que apenas lograba registrarlo por encima de la furia que me estaba quemando por dentro.
—Voy a darte una oportunidad de conservar la cabeza sobre los hombros —dije finalmente, levantando los ojos hacia uno de los hombres que había regresado de Umbra Noctis—, así que te sugiero que midas muy bien tus palabras antes de repetir exactamente lo que acabas de decirme, porque si descubro que exageraste, aunque sea una sola sílaba… te arrancaré la lengua antes de decidir si mereces seguir respirando.
El hombre tragó saliva con tanta fuerza que el sonido resultó casi ofensivo dentro del silencio que nos envolvía, y aun así reunió el poco valor que le quedaba para inclinar la cabeza y responder.
—Mi rey… Cassiel Raventhorn nos recibió personalmente en Umbra Noctis, y proclamó que Lila Whitmore es su Luna destinada, dejando claro que ella no regresará bajo ninguna circunstancia a Boca del Río pero, que le complacía que hubiéramos entregado a la traidora de Elena, la cual era una criminal que pasaría el resto de su vida en el calabozo.
Durante unos segundos no dije nada, hasta que finalmente pregunté.
—¿Eso fue todo?
Otro de los hombres que había ido hasta Umbra Noctis me entrego un sobre con el sello de Cassiel.
Tomé el sobre entre mis dedos y lo observé unos segundos antes de hablar.
—Dime algo… —murmuré mientras recorría con la yema del pulgar el sello—, cuando Cassiel Raventhorn te entregó esto… ¿te permitió retirarte por cortesía… o simplemente no consideró necesario matarte?
El hombre palideció.
—Mi rey… no estoy seguro de haber entendido la pregunta.
Sonreí.
—Eso pensé.
Pero para cuando terminé de leer la carta por tercera ocasión, la sangre que seguía escurriendo desde mi mano ya había manchado el papel con pequeñas gotas que, por alguna razón, hicieron que la amenaza escrita allí se sintiera todavía más personal.
—Interesante… —murmuré finalmente mientras doblaba la carta—, porque al parecer el Alfa de Umbra Noctis no solo ha decidido negarse a devolverme lo que me pertenece, sino que además ha tenido el valor de exigirme que me presente ante él dentro de un plazo no mayor a quince días, como si realmente creyera que estoy dispuesto a ir caminando hasta el, directo hacia mi propia ejecución.
—Mi rey…
La voz de Darian, mi guardia personal y probablemente el único hombre en este reino que había ganado el derecho de interrumpirme sin morir por ello, hizo que girara lentamente hacia él.
—Habla.
Darian sostuvo mi mirada durante unos segundos antes de ordenar al resto de los hombres que se retiraran. Cuando por fin nos dejaron solos dijo.
—Con todo respeto, si Cassiel Raventhorn le está pidiendo presentarse ante él, es porque sabe que fue usted quien organizó el secuestro de Lady Lila… entonces lo más probable es que Lady Elena haya hablado.
Durante unos segundos simplemente lo observé, Darian como mi guardia personal sabia mi terrible secreto, pero confiaba lo suficiente en el para saber que no diría nada. La prueba estaba en que había despachado a los hombres presentes antes de hablar.
Finalmente asentí.
—Sí… lo más probable es que tengas razón.
Caminé lentamente hacia el ventanal, observando mi reflejo mezclarse con la oscuridad del exterior. Estaba seguro de que encontraría la forma de hacer creer a Lila que todo había sido un invento de Elena. Después del ataque me convertí en su refugio. Ella creería solo en mí,
—Y pensar que fui tan absurdamente misericordioso como para dejar a Elena con vida después de que descubrí lo mentirosa que es, creyendo, que entregándosela a Cassiel él entendería que lo único que realmente quería era recuperar a mi prometida porque el que se marchara había sido un error.
Darian guardó silencio, pero pude notar en sus ojos que entendía perfectamente la situación.
Me acerqué hasta quedar frente a él.
—No confundas esto con derrota, Darian, porque, aunque entiendo perfectamente que Cassiel Raventhorn es un Alfa inmortal cuya sola existencia ha sobrevivido siglos enteros, eso no cambia el hecho de que yo sigo siendo el Rey de Boca del Río, y soy un rey que todavía tiene recursos, ejércitos, secretos y aliados como para quitar incluso a una criatura como él del camino.
Darian frunció el ceño.
—Mi rey… ¿qué está planeando exactamente?
Sonreí.
—Puedes retirarte por el resto del día.
Su expresión se endureció.
—Su majestad…
—He dicho que puedes retirarte.
Fue entonces cuando ambas llegaron.
Darian giró su rostro hacia la puerta y lo vi palidecer cuando las brujas llegaron hasta nosotros. Todas ellas eran creaturas que vendían sus servicios al mejor postor y las dos que habían entrado no eran diferente al resto.
—Mi rey… —murmuró Darian con evidente inquietud—, la mayoría de las brujas no son de fiar.
Lo observé durante unos segundos antes de responder con absoluta calma.
—Retírate, es una orden.
Darian bajó la mirada, inclinó la cabeza y finalmente se retiró, aunque incluso desde la distancia pude notar la inquietud en su espalda, como si supiera que estaba dejando a su rey cruzar una línea de la que probablemente no habría un regreso.
Cuando la puerta finalmente se cerró, observé a ambas mujeres y sonreí.
—Díganme algo… ¿escucharon toda la conversación o solo la parte donde requiero deshacerme de Cassiel Raventhorn?
Ambas sonrieron.
—Toda.
Asentí lentamente.
—Perfecto… porque así no tendré que repetirles que se que es imposible matar al Alfa de Umbra Noctis pero, que necesito que se mantenga ausente hasta que mi futura reina y yo envejezcamos juntos, para que cuando él finalmente encuentre la forma de regresar a Etheria… lo único que quede de nosotros sean huesos, polvo y los recuerdos de nuestra vida.
Las dos brujas intercambiaron una mirada cargada de sorpresa.
Sonreí.
—Saben perfectamente a lo que me refiero, así que no sigan fingiendo. Mi padre, igual que el suyo antes que él, me reveló la verdad: este mundo no es el original, sino una simulación creada por los vampiros como parte de un experimento para preservar la vida y los recursos naturales, — hice una pausa. — Por eso necesito enviar a Cassiel al mundo original. El tiempo que le tomará regresar me dará lo único que realmente necesito, la oportunidad de vivir una vida plena junto a la mujer que amo.
Las brujas sonrieron y una de ellas dio un paso al frente.
—Entonces parece que está de suerte su majestad porque casualmente una de las nuestras recibió autorización para cruzar el velo y abrazar la muerte. Solo debemos provechar antes de que se cierre por completo.
No pude ocultar mi sonrisa y agradecer mentalmente a los Dioses por tan buena fortuna. Esto iba a ser más sencillo de lo que jamás hubiera imaginado. Solo tenía que pensar. ¿Cómo iba a lograr engañar a Cassiel Raventhorn?







