Atravesar el portal no se sintió como cruzar una puerta, sino como meterme en una grieta viva. La energía temblaba frente a mí sobre las piedras del centro polar, inestable, abierta solo por un instante.
Podía irme.
El pensamiento llegó con una claridad cruel.
Podía dar media vuelta, regresar a un sitio donde aún hubiera hombres dispuestos a obedecer mi nombre y convencerme de que había hecho todo lo posible.
Había vivido años así.
Mintiendo.
Justificándome.
Vistiendo mi cobardía de amor, justic