Cuando Sebastián cayó de rodillas, supe que había salido del portal que conectaba con la mente de Elena pero que su espiritú seguía con ella.
No porque su cuerpo desapareciera.
Seguía allí, frente a nosotros, con la cabeza inclinada, pero algo en la energía cambió, como si una parte de él hubiera sido arrancada del mundo físico y enviada a un lugar donde ninguno de nosotros podía intervenir.
Cassiel se colocó a mi lado de inmediato.
No me tocó.
No todavía.
Pero lo sentí cerca, tan cerca que su p