El cuerpo de Lila apareció de nuevo junto a la entrada del portal.
Y todo en mí reaccionó.
No como Alfa.
Sino como bestia.
Di un paso hacia ella y el suelo bajo mis pies crujió por la presión de mi fuerza. Los sellos alrededor de portal palpitaban con una energía rojiza que me repugnaba, y aunque las brujas insistían en murmurar palabras para sostener el ritual, yo solo veía su rostro.
Su frente tensa.
Sus labios entreabiertos.
Sus dedos crispándose sobre si misma.
Dolor.
Lo sentí a través del v