La energía del suelo subió por mis piernas, entró en mi pecho y me jaló hacia un lugar donde el sonido desapareció. Lo último que vi fue a Cassiel con nuestros hijos en brazos, mirándome como si cada parte de él quisiera seguirme.
Después todo cambió.
Abrí los ojos dentro de un sitio extraño.
Las paredes no estaban hechas de piedra, sino de recuerdos. Los vi moverse a los lados como escenas atrapadas detrás de una tela fina, mi madre cayendo, mi padre extendiendo la mano, Elena con una daga, Seb