Roxana, al ver que se trataba de Erick, palideció de inmediato y adoptó una actitud de sumisión.
—Señor Erick… —dijo, temblando como una hoja.
—Dime, ¿cómo te atreves a causar este tipo de escándalo en mi empresa? Y no solo eso, sino también a esparcir falsos rumores sobre la señorita Ventura y sobre mí —le gritó Erick, visiblemente enojado.
—Señor Erick, perdóneme, por favor… Le pido disculpas. Es solo que me molestó que no me avisara antes de que me iba a destituir de mi puesto —dijo tímida