Denisse llevaba varios minutos mirando el mismo punto de la ventana sin realmente verlo. Afuera, la ciudad seguía su curso normal, indiferente a los nudos que se le formaban en el pecho desde hacía días. El cuerpo ya no le dolía tanto como antes, pero había heridas que no se curaban con reposo ni medicamentos.
Noah la observó desde la puerta de la cocina, sin interrumpirla de inmediato. La conocía lo suficiente para notar cuándo estaba cansada de algo más profundo que el trabajo o los problemas