Luna bajó la mirada a sus manos, que apretaba con fuerza sobre su regazo. Luego levantó los ojos hacia él.
—Voy a volver a revisar tu proyecto. Sé que es bueno… muy bueno.
Damián arqueó una ceja y, sin rodeos, preguntó:
—¿Y si sabías que era bueno… por qué lo rechazaste?
Luna tragó saliva. Su corazón latía con fuerza.
—Es que… no sé cómo explicarlo. Tu presencia en la empresa… me impactó. —Hizo una pausa y desvió la mirada—. Tuve un recuerdo.
Damián giró bruscamente su rostro hacia ella. Por un