Luna lo miró a los ojos, sorprendida por el tono tierno de su voz. Una sonrisa tímida se asomó entre sus lágrimas.
—Soy una tonta… —dijo con una risa nerviosa, secándose la cara con el dorso de la mano—. Yo pensé que tú...
—Ya deja de pensar en eso —la interrumpió Damián, negando levemente con la cabeza—. Quizás si yo hubiera estado en tu lugar… también habría actuado así como tú lo hiciste.
Ella lo miró directamente a los ojos, con una chispa en la mirada, y sus labios se curvaron.
—Eres un me