Antes de que la noche acabara, Esla logró escabullirse del palacio con sigilo y rapidez.
Su corazón latía con fuerza, impulsada por el instinto y la urgencia de salvar a la Luna madre.
Corrió a través del bosque hasta alcanzar la frontera, donde la amenaza Darkness se hacía palpable en el aire frío y denso.
A lo lejos, a la luz mortecina de la luna, divisó un auto negro detenido.
Dentro, Luna Syrah estaba cautiva, encadenada y vulnerable.
Los machos Darkness vigilaban con ojos llenos de hambre y