La figura de Idaly irrumpió en el pasillo que conducía a las mazmorras, con la respiración entrecortada y el corazón martillándole las costillas.
Corría con el rostro desencajado, los pensamientos dándole vueltas como una tormenta.
Los guardias se tensaron al verla, pero no hicieron nada. Era una figura respetada, una sanadora del ala noble, y su sobrina era… o había sido… una favorita del palacio.
Entonces lo vio.
Sylas, el líder de una de las cuadrillas del ejército del rey, hablaba con dos so