EMELY.
Me di la vuelta en sus brazos para poder verlo a la cara. Sus ojos brillaban en la oscuridad, esperando mi respuesta con esa mezcla de curiosidad y esa posesividad territorial que tanto lo caracteriza.
—¿A mi ex? —solté con una risita cargada de ironía—. Olivar, por favor. Ese hombre me engañó, me fue infiel de la manera más baja y me mintió en la cara durante quién sabe cuánto tiempo.
Él guardó silencio, escuchando la firmeza en mi voz.
—Obviamente no lo extraño —continué, mirándolo fij