CUENTA REGRESIVA.
EMELY.
El frío del gel sobre mi vientre me hizo estremecer, Me mantuve recostada, observando la pantalla del monitor mientras la doctora deslizaba el transductor con movimientos expertos. A mi lado, Olivar no soltaba mi mano; su agarre era firme, casi posesivo, como si su propia fuerza pudiera transferirse a los niños a través de mi piel. Sus padres, Magnus y Selene, permanecían de pie a los pies de la cama, observando las imágenes granuladas con una intensidad que cortaba el aire.
—Ahí están —