EL PESO DE LA GUERRA.
EMELY.
El agua de la piscina climatizada se sentía como un bálsamo necesario contra el peso que mis hijos ejercían sobre mi columna. Llevaba tres días siguiendo el régimen de la doctora al pie de la letra, alternando caminatas lentas con largos periodos de flotación.
Esto, me ayudaba a mantener esa "paz" que Magnus y Selene exigían con tanta severidad.
Sentí una vibración familiar antes de escucharlo. Olivar entró en el área de la piscina, despojándose de su camiseta con esa economía de movimie