Cuando Elizabeth abrió los ojos, se encontraba sentada en la silla de espera de la clínica. Alison y una enfermera estaban encima de ella echándole aire y dándole a oler alcohol. Eli se agarró la cabeza desconcertada y soltó el aire de sus pulmones.
—¿Te encuentras bien? —preguntó Alisson preocupada.
Elizabeth tragó grueso. Sentía su boca seca y su corazón latiendo rítmicamente.
—Necesito un poco de agua —pidió con las manos temblorosas.
La enfermera corrió y enseguida le trajo una botella d